Después de unos días fabulosos en Mallorca, venía de nuevo la dura rutina, o al menos para algunos.
Irene y María seguirían trabajando en sus respectivos puestos mientras que Pedro e Ibi tenían aun 2 días más de relajarse, al igual que Sergio y Cristian.
Ese mismo día en la piscina de Tello…
Rocío: ¡SUELTA LA ARAÑA! –Iba dando saltos por todas las hamacas que había alrededor de la piscina.
Tello: Amorcito, que no hace nada…
Rocío: Último día que vengo a tus piscina. Por listo.
Tello: ¿Serías capaz?
Rocío: ¿Lo comprobamos? –Dijo medio enfadada.
Tello: Que fuerte, eres capaz. –Dijo tirando la araña por una rejilla.
Rocío: Lavate las manos ahora mismo. –Y se metió de un salto en la piscina.
Tello: ¿Por qué razón me mandas tu a mi?
Rocío: Yo soy la que llevo los pantalones en esta relación.
Tello: ¡MENTIRA! Los pantalones los llevo yo, que mentirosa madre mía. Ah no, calla, ¿Que te refieres a los abstracto verdad?
Rocío: Si Cristian…
Tello: Bf como se nota que eres profesora…
Rocío: Gracias –Le sonrió.
Tello: Ahora vengo que voy a lavarme las manos…
N tranquilamente por la inmensa piscina de Cristian, mientras que con los ojos cerrados pensaba en lo que lo quería, quitando esos momentos tontos, amo estar junto a él, siempre sonriente y parece que junto a él soy inmune a todo lo malo que me pasa.
Creo que es lo mejor que me ha pasado en mi vida… y bueno quitando a algunas fans, todo es perfecto.
Como no, me saco de mis pensamientos con una ahogadilla, eso si gracioso es un motón, ah y esto último con ironía.
Tello: Cosa bonita, ¿Qué hacías?
Rocío: Nada pensar…
Tello: ¿Ah, pero que tu piensas?
Rocío: ¿Perdón? Tu si que no piensas. ¡Tonto! –Le di una colleja.
Tello: Collejas no, que sabes que no me gustan. –Dijo bajando la cabeza.
Le agarre del mentón y le di un beso corto.
Tello: Ves eso en cambio me encanta. –Sonrió.
Rocío: No si, tu tonto no eres.
Tello: Claro, que no, tontos son los que no te tienen.
Rocío: Oish.
Tello: ¡Beso, beso!
Rocío: Te quiero. –Me abrace a él.
Tello: No es por estropear el momento pero estamos en la hondura y nos vamos a hundir como el Titanic.
Rocío: Pues vamos para las escaleritas de la entrada.
Tello: Venga haber quien llega antes.
Se sumergieron los dos y en un abrir y cerrar de ojos estaban los dos sentados en las escaleritas.
Tello: He ganado, así que hoy invitas tu a la cena.
Rocío: Que cara más dura tienes, él otro día la pague yo.
Tello: ¿Ah, sí?
Rocío: Si.
Tello: Bueno pues la pagamos a medias.
Rocío: Como quieras, pero vamos si yo con estar contigo me da igual donde vayamos y comamos.
Tello: Vamonos al pueblo a darle de comer a los cerditos y comemos bellotas.
Rocío: Tampoco te pases..
Tello: Oin oin –Se rió.
Mientras tanto en la playa…
Busi: ¡Corre llama!
Natalia: Te dije, eso no es una bolsa es una..
Busi: Una puta medusa, gracias.
Natalia: Pedazo de picadura.
Busi: ¿En serio? No la había visto.
Natalia: Casi te desmayas.
Busi: Y dale, que no, que ha sido un bajon.
Natalia: Da igual…
Busi: Cojones que duele, ¿Y la crema?
Natalia: Ahora la trae el socorrista.
Busi: Pues ya…
Antes de terminar la frase se acerco el socorrista.
X: Uoh pedazo de picadura.-Dijo con ironía.
Natalia: La verdad que no es tanto podría haber sido peor.
X: Esto no es nada comparado con las que yo he visto –Dijo abriendo la pomada.
Natalia: ¿Si? Dios.
X: ¿Te duele?
Busi: ¿El que?
X: La picadura.
Busi: Ah no, que va, se ha pasado.
X: ¿Si?
Busi: Claro.
X: Normalmente el dolor desaparecen un buen rato
Natalia: Se la ha hecho hace ya unos 4 o 5 minutos
Busi: Pues no me duele, ¿Vas a echar la crema?
X: Em claro si ya…
Se echo un poco entre los dedos y se lo restregó con delicadeza por toda la picadura.
X: ¿Algo más?
Busi: No..
Natalia: ¡Gracias!
X: De nada, para eso estamos.
Volvio a incorporarse y se despidió con una sonrisa.
Natalia acompaño a Busi hasta sus hamacas.
Busi: ¡DUELE!
Natalia: ¿Por qué no has dicho nada?
Busi: El tío ese que se creerá muy chulo por ser socorrista de la playa –Relcalco esto ultimo con mucho rintintin.
Natalia: Que tonto, eres, orgullo de hombre ¿Verdad?
Busi: Mucho, ni te imaginas cuanto. Patadas de Holandeses duelen menos que esto ¡Hostia!.
Natalia: La próxima vez, nos vamos al monte.
Busi: Alli te pican los mosquitos, avispas etc.
Natalia: Pues nos quedamos en casa.
Busi: O tenemos más cuidado, que esa es una buena solución ¿No crees?
Natalia: Pues si, es una muy buena.
Busi: Joder, es que vaya tio eh. –Le miraba con envidia y un poquito de chulería.
Natalia: En fin si tu sabes que yo te quiero a ti.
Busi: Si vamos, que si te dice ese, que te quiere, también le quieres, porque yo lo haría –Se rió a carcajadas.
Natalia: No, me gustas tu, y solamente tú.
Busi: ¿Aristóteles?
Natalia: No, Pablo Alboran.
Busi: ¿Y ese quien es? Porque no creo que sea primo de Platón.
Natalia: No, bueno no se, pero no, ¿Cómo va a ser primo de Platón?
Busi: Pues no lo se hay tantas cosas raras en la vida.
Natalia: Empezanto por ti, y terminando por ese bicho que tienes en la pierna.
Este pego un salto y se fue de nuevo para él agua donde visiono de nuevo algo blancucho, pero lo mejor de todo fue que volvió corriendo y Natalia le esperaba sonriente en la hamaca.
Busi: Si algún dia tenemos tiempo, vamos a comprar una piscina para mi casa, paso de venir mas a la playa.
Natalia: Muy buena idea.
Busi: Claro que si, ¿Esperabas menos de mi?
Natalia: Mmm, mejor no respondo. –Se acercó a él y le beso lentamente…
miércoles, 4 de julio de 2012
lunes, 2 de julio de 2012
Capitulo 32.
Capitulo 32.
María caminó por el vestíbulo del hotel, pensando en qué iba a hacer con Pedro. El haberme quedado antes con el a sólas no me hacía gracia ya que no él en verdad no me habia dado explicaciones del porque de lo regalos ni cuando se ha enamorado de mi ni nada, y eso me recome por dentro. Yo le quiero y sobre todo despues de la noche pasada, eso estaba claro, me atraía mucho, pero, ¿podría soportar a todas esas personas que le quieren?
No soy ni por asomo la única chica que le quiere, ni que le atrae, puesto a que su trabajo es el más llamativo para las chicas adolescentes con hormonas descontroladas, y habrá algunas que lo quieran tanto que lloren noche tras noche por no tenerlo cerca, y yo que lo tengo parece que está en la otra punta del mundo, odio esta sensación en serio.
Entonces, encontró a un grupo de unas cinco chicas, de unos dieciocho años, con bikinis y unos de esos vestidos de gasa de ir a la playa, sentadas en los sillones. María las escuchó hablar.
Chica 1: Sí, lo he leído en internet. ¡Están aquí, Pedro y Afellay!
Chica 2: ¿Seguro? ¿Pedro? Tia, si lo veo me muero.
Chica 1: Yo lo violo aquí mismo.
Chica 3: Eh, es para todas.
Chica 1: Sí, ya. Dicen que le vieron besarse con una chica, ¿sabéis?
Chica 3: Bah, sería cualquier zorra. Seguro que prefiere a una de nosotras antes que a esa.
Chica 1: Cierto sin sus fans no son nadie, viven de nosotras. ¿O no chicas?
Chica 2: Eh putas, que pedro es mio eh.
Chica 1: Da igual penita, cállate ya.
María bajó la cabeza, y caminó de vuelta a su habitación. ¿Acaso podría soportar eso? A chicas diciendo todos los dias que eran mejores que ella, y que podían querer a Pedro más.
Es que no puedo, me va a ser muy difícil todo esto, yo que me tiré días y días estudiando para sacarme mi carrera de derecho, para ser alguien en la vida, y no vivir del cuento, vienen unas niñas y me dejan por el suelo, no pienso consentir esto, además ni siquiera saben como soy o mi personalidad, es hablar por no estar calladas en serio.
Metida en sus pensamientos, María se tropezó con Pedro, y cayeron al suelo.
Pedro: ¿Estás bien María? - Dijo, sonriendo y ayudandola a levantarse.
María: Si... - Salió corriendo, dejando a Pedro confundido.
Durante el resto del dia, María no quiso ni mirar a Pedro. Él hacía todo lo que podía para quedarse solas con ella, pero ella siempre conseguía irse.
Irene e Ibi lo notaron, y ella enseguida supo lo que pasaba. Así que entre los dos consiguieron dejar solos en una cena a Pedro y María. Sólo necesitaban un pequeño empujoncito.
Al principio ninguno de los dos sabia por donde iba la cosa, asi que nadie hablo pero cuando ya el silencio cortaba como un autentico cuchillo Pedro dio el primer paso.
Pedro: ¿Me estabas evitando?
María: Yo, bueno...
Pedro: ¿Por qué?
María: Vi... vi a unas chicas que te buscaban, y te querían, no estoy segura de nada, además tu tampoco me has dado las razones del porque me quieres y los regalos, y no entiendo tampoco porque no me lo has dicho a la cara.
Pedro: Por el miedo a que me digas que no y me rechaces.
María: ¿Por qué haría yo eso?
Pedro: Pues no lo se, la verdad es que aunque sea futbolista, y tenga fans, nunca podría salir con una porque se que la mitad me quieren por lo que tengo no por lo que soy y yo quiero estar con una chica por ser yo mismo.
María: Yo te quiero por como eres..
Pedro: ¿Si?
María: Si, y te quiero mucho.
Pedro: Creo que he encontrado a la princesa que andaba buscando el príncipe azul
María: Oh <3
Se acercaronn poco a poco, al principio tan sólo rozaron sus labios, y después de un par de miradas y susurros; unieron sus labios.
María: ¿Y bueno, lo que han dicho las fans?
Pedro: No es en serio. - Dijo riendo.
María: Sí...
Pedro: María, no les des importancia. Yo te quiero a ti. Ellas son mis "fans", pero no me ven como a alguien accesible. Créeme que no son un problema.
María: Pero...
Pedro: Pero nada. - La besó, y ella sonrió, mientras que seguían cenando.
Después, ambos fueron a la playa, donde había algunas parejas dándose besos.
María: ¿No tienen casa o habitación?
Pedro: La mia está en las Canarias, pero vamos que si quieres cambiamos de archipiélago.
María: No, yo decía que...
Pedro: ¿Sabes lo que dijo Guardiola?
María: ¿Qué?
Pedro: ¡Pasa el balón Pedro, a Villa Pedro, vamos! - Dijo orgulloso. Ella rió.
María: Que romántico.
Pedro: Sí, ¿verdad?
María: Sí.
Pedro: Pep es todo un poeta. Y ni que decir de Alexis...
María: ¿Por?
Pedro: El otro dia Piqué echó aceite en su gomina, fue muy gracioso porque se pringó entero y culpó a Puyol y a su espuma del pelo.
María: Pedro, eso no es gracioso.
Pedro: ¿No?
María: No.
Pedro: ¡Ah! - Empezó a gritar, y todos miraron.
María: ¿Qué pasa?
Pedro: ¡Me han mordido las hormigas!
María: Pues al agua, vamos.
Pedro: ¿Con ropa? Quítatela mejor mujer, más sexy.
María: Cállate, señor seductor.
Pedro: ¿Te ponen las hormigas? - María rió y negó con la cabeza.
María: Me ponen mala, mejor dicho.
Pedro: ¿Vamos al agua entonces? –Propusó.
Cuando ya se hizo muy tarde y empezó a refrescar, volvieron al hotel, de la mano. Las chicas que María había visto esa mañana se habían dormido en un banco, en la puerta del hotel. Ella negó con la cabeza. Definitivamente, Pedro era suyo. Pero ahora que había pasado todo, le daba pena las chicas,si podrían haberse metido con ella, pero en el fondo las entendía, yo también había tenido un ídolo, y tambien sentía lo mismo que ellas, esa impotencia de no poder desmotrar lo que realmente podría hacer por él y quién sabe, alguna de esas chicas podrían querer a Pedro, lo mismo que yo o incluso más; aunque realmente.
Le apreté fuerte la mano y me posé en su hombro. Por fín.
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